Un poco sobre mí
Si has llegado hasta aquí, probablemente estés planteándote empezar un proceso terapéutico. Y como he estado en tu lugar, sé que da vértigo pensar en abrirte y mostrar partes muy vulnerables de ti delante de una desconocida, así que he pensado que quizá podría empezar por contarte quién soy más allá de lo que he estudiado o cómo trabajo. Así que, si te parece bien, empiezo por ahí.
Me llamo Tania. Me emociono con facilidad y me pierdo entre libros, series, una buena maratón de Harry Potter, paseos con mi perro y cafés tranquilos acompañados de conversaciones largas y profundas. Soy de las que necesita parar un momento a mirar el cielo cuando está bonito, de las que sonríe a los perros que se encuentra por la calle y de las que guarda los mensajes bonitos que le envían, por si algún día se le olvida lo que vale.
Desde muy pequeña me llamaba la atención entender cómo funcionamos por dentro, qué hay detrás de nuestras emociones, miedos o decisiones o cómo puede cambiar tanto la forma en la que vivimos algo según el momento o la persona. Por aquel entonces no sabía que eso tenía que ver con la psicología pero, cuando lo descubrí, supe que ese era mi camino. Sin embargo, durante mi formación, pensé que quizá no estaba hecha para ser psicóloga sanitaria. Pensé que ser tan sensible y empatizar en exceso era una desventaja, así que busqué otros caminos más “seguros”. Aunque aprendí mucho y desarrollé mi parte más creativa, sentía que me alejaba de lo que de verdad me movía por dentro.
El giro vino, como en muchas historias, gracias a mi propio proceso terapéutico. Ir a terapia me enseñó a ver esa sensibilidad no como un obstáculo, sino como una herramienta. Aprendí a poner límites, a sostener emociones sin cargar con ellas, y entendí que esa capacidad de conectar, de ver al otro, de acompañar sin juzgar, podía ser justamente lo que me hiciera una buena psicóloga.
Ir a terapia me enseñó que mostrarse vulnerable no es una debilidad, sino un acto de valentía. Me hizo tener aún más respeto por quienes deciden dar ese paso y sentarse delante de alguien que no conocen con la esperanza de encontrarse un poco mejor. Sé que no hay soluciones mágicas, que el proceso puede ser incómodo y que va a requerir esfuerzo, pero también sé que merece la pena. Y sobre todo, sé lo importante que es sentir que tienes a alguien contigo en ese camino. He aprendido que lo más transformador de la terapia no siempre son las técnicas, sino el vínculo. Cuando alguien se siente escuchado de verdad, comprendido y aceptado, puede empezar a mirarse con otros ojos, unos más amables.
Por eso, trabajo desde el respeto, la cercanía y la autenticidad. Creo en caminar al lado de las personas, en ofrecer un espacio seguro y sin juicio donde puedas explorar tus emociones, cuestionarte, caerte y volver a levantarte. Creo en la fuerza de los procesos reales, con sus idas y venidas. Como una montaña rusa, como la vida misma.
Aunque más allá de títulos y técnicas me gusta pensar que somos personas acompañando a otras personas, también es importante estar bien formado puesto que se trata de tu salud, así que te contaré también que estoy graduada en Psicología por la Universidad de Valencia y realicé el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad Europea. Mi enfoque terapéutico es integrador, combinando el enfoque cognitivo-conductual, el enfoque dialéctico conductual (DBT) y el enfoque sistémico, siempre adaptando la intervención a las necesidades de cada persona.
Trabajo principalmente con personas que atraviesan dificultades relacionadas con ansiedad, autoestima, fobias o miedos, dependencia emocional, perfeccionismo y autoexigencia, inestabilidad emocional y dificultad para regular emociones.
Me gustaría que al leerme sientas que, aunque no nos conozcamos, hay alguien al otro lado que de verdad quiere escucharte, entenderte, acompañarte sin juzgarte y ayudarte a que estés un poco mejor. Que puedas pensar “vale, quizá aquí puedo encontrar un sitio seguro” y, si decides empezar este camino conmigo, quiero que sepas que lo haremos a tu ritmo, sin prisa, pero con mucha presencia y que yo estaré encantada de acompañarte.

